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    Para ese fin no se necesitan grandes dotes intelectuales,
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    Lograr la paz y la tranquilidad, a liberarse de la angustia, la tensión nerviosa, la infelicidad y el sufrimiento, es decir,
    A encontrar la iluminación interior profunda, el augusto despertar de la conciencia y la comunicación con su resplandeciente Cristo Interno.

VM Litelantes

Este Movimiento Gnóstico o gnosticismo moderno, se inicia con el V.M. HUIRAKOCHA, el precursor, el anunciador, y se fundó en definitiva por los VV.MM. SAMAEL AUN WEOR—Cristo de pasión, Cristo Rojo de Acuario— y LITELANTES —Virgen del Tribunal—, su esposa sacerdotisa, con el apoyo del Divino Rabí —el Adorable— JESHUA BEN PANDIRA, y de los VV. MM. KOUT HUMÍ, MORIA y del Ángel ADONAÍ.

 

Así como Juan el Bautista —quien se alimentaba de hierbas y se vestía con pieles de animales— fue el iniciador, el precursor, así el V.M. Huirakocha lo fue del VV.MM. Samael Aun Weor, el Cristo Rojo de Acuario.

 

Y asimismo, tal como se encarnó el Segundo Logos en Jeshua Ben Pandira y corrigió la enseñanza de Juan el Bautista, también el V.M. Samael Aun Weor lo encarnó y corrigió las imprecisiones del V.M. Huirakocha, pues la sabiduría crística se manifestó fulgurante en nuestro amado Gurú, nuestro Rabí, nuestro Señor Samael Aun Weor…

 

La respuesta de nuestra humanidad doliente sigue siendo la misma:

Porque ha venido Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y decís: «¡Demonio tiene!» Ha venido el Hijo del Hombre que come y bebe, y decís: «¡He allí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores!» Pero la sabiduría es justificada por todos sus hijos. (Lc 7:33-35)
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, así como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa os es dejada desierta… (Mateo 23:38)

Sin embargo, los Venerables Maestros de la Blanca Hermandad, la Hermandad de la Luz, la Muralla Guardiana, el Círculo Consciente de la Humanidad, no se cansan ni desalientan por nuestra ingratitud, sino que por amor al Altísimo siempre están activos entregando el mensaje redentor a la humanidad a través de las periódicas encarnaciones de Vishnú —el Segundo Logos, el Cristo—, los Mensajeros Divinos o Avataras como dicen los indostanos.

 

Con el tiempo pudimos darnos cuenta que el brillo crístico de nuestro amado Maestro, la fuente de esa sabiduría, lo que verdaderamente hacía chispear el fuego sagrado —el fohat— en el verbo, inteligencia, voluntad y sentimientos crísticos de nuestro Señor Samael Aun Weor, estaba en la Virgen de la Ley, su esposa sacerdotisa, la V.M. Litelantes.

 

Ella lo inició tanto en el Templo del Santo Grial de Monserrat —a donde ella asistía desde los 13 años— como en la Gran Cadena, donde recibió el Maestro la primera iniciación del fuego.

 

También lo inició en el manejo de las fuerzas jinas para volar por los aires del misterio, en los misterios mayores del fuego y del Tribunal… y nuestro amado Maestro así lo reconoció y preconizó ampliamente en su obra y vida diaria.

 

Sin duda alguna, del Quinto Evangelio se desprende con rectitud y firmeza, que la V.M. Litelantes fue la Maestra del Maestro. (Las Tres Montañas, Misterios Mayores, Medicina Oculta, Rosa Ígnea, etc.)

 

Muy presente estuvo el Sagrado Tribunal del proceso del iniciación de nuestro Fundador y Guía, el V.M. Samael Aun Weor, Cristo Rojo de Acuario, tanto que le envió como esposa-sacerdotisa a una hija de nuestro Señor Litelantes, Gran Maestro de la Sala de Maat.

 

Nuestra bendita Maestra fue el sagrado matraz del Maestro Samael Aun Weor, su atanor alquímico, donde el Maestro recibió el fuego, el fohat, la llama ardiente de la sabiduría, para entregarla a la humanidad doliente, para donarnos esa extraordinaria sabiduría que permaneció oculta durante milenios...

 

Nuestra bienamada Maestra elevó al Señor Samael Aun Weor a las alturas inefables del Pleroma, hasta el propio cielo de Arabot, el más elevado según la tradición, según la cábala.

 

¡Salve Litelantes, Señora de la llama, fuente de la llama, de la ardiente llama de la Sabiduría, Maestra del Maestro Samael!

 

Recordemos que el propio Maestro Samael afirmaba que ella nunca había caído, por lo que —con su Piedra Viva— ha estado presente apoyándolo, levantándolo siempre, hasta el momento preciso de lograr la purísima concepción, el parto alquímico de esa maravillosa encarnación de Vishnú: el Buddha Maitreya, el Kalki Avatara de la Nueva Era Acuaria. ¡Salve Maitreya! (que significa: “Aquel cuyo nombre [Verbo] es bondad” ).

 

Maestra muy especial debe ser quien logra levantar a un Kalki Avatara, es decir, el que anuncia los tiempos del fin precisamente cuando éstos han llegado, cuando los estamos viviendo.

 

En verdad que debe ser una estrella muy distante y muy sacrificada la que venga a gestar un Kalki Avatara en este planeta-karma de los mundos-equivocación de los dioses, es decir, lo peor del cosmos.

 

Si como dijo el Maestro que cada uno de nosotros viene de una estrella y que hay tantos Padres como estrellas en el firmamento, en verdad que debe ser una estrella de excepcional brillo la que se encarnó en la esposa-sacerdotisa-madre alquímica del Venerable Maestro Samael Aun Weor, Buddha Maitreya, Kalki Avatara de Acuario.

 

Ciertamente, esa estrella llamada Litelantes descendió a estos obscuros parajes y rescató la Gnosis ancestral, cuando la despertó dentro de su esposo-sacerdote Samael Aun Weor...

 

Y descendió a nosotros una Maestra Cristificada, la Virgen del Tribunal, la que nunca lanzó su Piedra al agua, la que vive tomando cuerpos “para ayudar a los que no se dejan ayudar” , y convivió con nosotros, bromeó, nos alegró la vida, nos enseñó y nos amó como ninguna otra persona nos ha amado...

 

Su legado para la humanidad, su sagrada herencia es tan extraordinaria como misteriosa, inescrutable...

 

Sin embargo, se puede decir que el principal regalo que le dio a la humanidad fue levantar a ese Coloso de la Alquimia, el Más Grande Cabalista y Alquimista moderno, ese Maestro Trascendental, el Buddha Maitreya, el Kalki Avatara de la Nueva Era Acuaria: el Venerable Maestro Samael Aun Weor. ¡Salve, Cristo Rojo de Acuario!

 

Nuestra Madrecita llegó a decir que el Maestro escribió apenas el 5% de lo que sabía. Cuando una dama le insistió en que hablara sobre el restante 95%, respondió: Esfuércese usted en saberlo, si no saben ni siquiera del 5%, ¿cómo quieren saber lo demás? Así que nos enseñó que la verdad, la terrible realidad, es que estamos muy lejos de saber siquiera el 5% de ese 5% del que habló el Maestro, y más lejos todavía de experimentarlo.

 

Sin embargo, a la vez nos enseñó que los Maestros quieren que nosotros vivamos con naturalidad y sencillez la enseñanza, que tengamos fe, para que algún día alcancemos las grandes metas que para nosotros tienen designadas. (Sin más armas que su fe en Jehová Sabaoth y una pequeña piedra, David derrotó a Goliat).

 

Eso es lo que la Maestra vino a enseñarnos: A tener fe, a ser fuertes en el Señor, a morir con tal de ver el rostro del Señor, a morir en nuestros pecados, egos o demonios internos, para que nuestro Señor el Cristo nazca en cada uno de nosotros.

 

Su enseñanza fue del corazón, no del intelecto, no de la sabihondez, no de la santurronería, no del fanatismo, no de la ambición, no de la explotación del prójimo...

 

Fue la enseñanza del corazón ardiente por el fuego crístico, el fuego sagrado que nos lleva más allá del bien y el mal, el quemante fuego del rigor, de la severidad, y a la vez del perdón y la misericordia; la enseñanza del corazón lleno del fuego exquisito del Fiel de la Balanza, terrible fuego de Amor y Ley.

¡Bendito seas, fohat sagrado, inefable fuego devorador, rosa ígnea, rosa de la crística cruz, exquisito fuego de nuestra Señora Litelantes!

En verdad que sólo con el corazón podremos comprender y vivir esta maravillosa enseñanza. Oyendo la voz del corazón podremos escuchar el latir del universo, como nuestra querida Maestra lo hizo.

 

Siguiendo la magistral enseñanza de nuestra bienamada Señora Litelantes, aprenderemos a vivir la vida, pues como ella solía decir: La universidad de la vida es la más difícil de todas; para eso estamos aquí, para aprender a vivir.

 

Recordemos que el Maestro insiste en que la iniciación es la vida misma, por tanto, aprobar dicha universidad equivale a alcanzar la verdadera iniciación.

 

Todos los Grandes Señores que en el mundo han sido, han depositado cierto número de valores en nosotros... ¡Quiera Dios que fructifiquen en nuestros corazones!

 

¡Bendita seas, Madre nuestra Litelantes! ¡Todo pasará, pero tus palabras crísticas no pasarán! ¡Tu divina enseñanza, tu Sagrada Iglesia permanece para siempre!

¡Bendita seas por todos los siglos, Señora Litelantes, raíz de la luz, luz de la luz, luz bendita, luz sagrada, luz inmortal!...

¡Sí, ven presto con tu hermano Jeshua! ¡Sea El Señor del Juicio con nosotros! ¡Amén!

 

Fiat Justitia, ruat coelum.

 

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